Resultado del test de egograma
Tipo que, una vez decide algo, ya no hay quien lo pare
Es un tipo que, una vez fija una dirección, rara vez se detiene. La fuerza de su voluntad y el impulso emocional actúan juntos, de modo que, cuando gana velocidad, le resulta muy difícil ponerse freno por sí mismo. También son fuertes en él tanto la inclinación a criticar a los demás como la de imponer sus propios deseos. El problema está en que le falta la capacidad de detenerse a mirar con calma qué consecuencias generan realmente sus actos. Quienes lo rodean tienden por eso a volverse cautelosos con él, y la distancia en las relaciones puede acabar creciendo. Por fuera parece una persona decidida y enérgica, pero si se excede puede terminar agotando a todos a su alrededor. Necesita de verdad adquirir el hábito de comprobar una vez más las cosas antes de actuar y de revisar el valor de su propio juicio.
Pareja, cónyuge - Incluso dentro de una relación cercana es una persona difícil de contener. La idea de «yo sabré hacerlo distinto» puede, en realidad, terminar causando heridas mayores. Cliente, socio comercial - Conviene ir con cuidado para no tocar una fibra que haga crecer innecesariamente el problema. Jefe - Es alguien que puede tomar una buena intención como si fuera mala fe, o interpretar la prudencia como pereza. Si empuja sin medida, es muy posible que al final la carga de resolver las consecuencias recaiga sobre ti. Colega, subordinado - Es una persona difícil de tener demasiado cerca. Siempre que sea posible, conviene fijar bien los límites desde el principio y reajustar la distancia antes de que los problemas crezcan.